sábado, 23 de mayo de 2015

Primer teniente p.m. Héctor R. Volponi, caído en combate el 23 de mayo de 1982


Homenaje al primer teniente p.m. Héctor Ricardo Volponi, caído en combate el 23 de mayo de 1982

El Comando de la FAS planificó, durante la noche, misiones de ataque a objetivos navales en el estrecho de San Carlos, con sus correspondientes salidas de diversión y exploración y reconocimiento. Desde temprano se puso en ejecución.

Luego de existosos ataques de los A-4B del Grupo 5 de Caza y de la Aviación Naval que pudieron alcanzar a la fragata Antelope.La Fuerza Aérea seguía lanzando a sus pilotos al frente de batalla, en el estrecho de San Carlos.

Despegan los IAI Dagger

Tres M-5 Dagger, indicativo "Daga", cada uno, armado con una bomba MK-17. Tripulación: Capitán Amilcar Cimatti (C-417), Capitán Carlos Rohde (C-414) y 1er Teniente Jorge Ratti (C-418). Despegaron de Río Grande a las 14:20 hs.


El guía regresó en el ascenso por pérdida de combustible. Al llegar, no visualizaron el blanco asignado que supuestamente debía encontrarse en el norte del estrecho de San Carlos; se cruzaron con otra sección de Mirage provenientes de San Julián. Informaron al retransmisor la ausencia de blancos. El "Daga 1" enlazó con los "Puñal", que venían cinco minutos detrás, y escuchó que el "Puñal 2" le avisaba al 1 que los interceptaba una PAC; instantes después el 1 informó del posible derribo del 2. En el regreso, próximos a Río Grande, el "Daga 1" acompañó al "Puñal 1" hasta el aterrizaje. Arribaron a las 16:20 hs.

Tres M-5 Dagger, indicativo "Puñal", armados igual que los anteriores. Tripulación: Mayor Carlos Martínez (C-429), Teniente Ricardo Volponi (C-437) y Capitán Carlos Moreno Despegaron de Río Grande a las 14:20 hs.

Dagger usado por el tte. Volponi el 21 de mayo de 1982 para atacar a los buques britanicos en San Carlos
El Nº 3 no decoló por falla. Los dos restantes llegaron a la zona prevista y el objetivo naval ya no estaba. Regresaron y fueron interceptados por una PAC (Lt Cdr Andy Auld y Lt Martin Hale). Rasante, sobre isla Borbón, eyectaron cargas y se alejaron por no contar con combustible ni armamento adecuado para enfrentarlos. El Teniente Héctor Volponi (Nº 2) fue derribado sin eyección en la Bahía Horseshoe por un Sidewinder AIM-9L del Lt Hale. El avión cayó en el oeste de Bahía Elefante, dos millas al norte del establecimiento ubicado en la isla Borbón.

El 29 de mayo, mediante una riesgosa operación, junto con dos pilotos eyectados y a salvo, los restos de Volponi fueron recuperados en una urna (caja de munición) por un Twin Otter de la IX Brigada Aérea. El Mayor Martínez, gracias a su posición más avanzada y mayor velocidad, logró tomar distancia, eyectar tanques y regresar al continente. Arribó a Río Grande a las 16:20 hs.

Tres M-5 Dagger, indicativo "Coral", armados con dos bombas retardadas por paracaídas. Tripulación: Capitán Norberto Dimeglio (C-421), Teniente Gustavo Aguirre Faget (C-420) y 1er Teniente César Román (C-434). Despegaron de San Julián a las 14:20 hs., atacaron objetivos terrestres y a la salida se cruzaron con la sección "Daga", con riesgo de colisión. Recibieron intenso fuego antiaéreo. Escucharon derribo del "Puñal 2". Arribaron a las 17:00 hs.

El recuerdo de su esposa

En la casa de María Inés Rico, la mendocina que enamoró a Volponi cuando éste hacía sus prácticas en la Fuerza Aérea en la provincia, no es un día más. Llevaba menos de dos años de casada con el teniente, cuando embarazada de dos meses de Ricardo y junto a su hija María Soledad recibió el 23 de mayo de 1982 la noticia de que su esposo había caído en la isla Gran Malvina, junto al monte First.


María Inés repasa la carta enviada por Ricardo una y otra vez y relata con los ojos empañados cómo conoció a uno de los héroes argentinos de aquella guerra. “Él participó del bautismo de fuego de la Aeronáutica argentina, el 1 de mayo de 1982. La última vez que lo vi fue el 17 de abril, cuando volvió a cambiar de avión. Estaba nervioso, eran momentos muy complicados; ellos estaban en la primera línea de batalla”, comenta Marita.

Aquel debut de la aviación en situación de combate duró sólo 2 minutos y las maniobras de Volponi hicieron que los Harrier ingleses abandonaran su misión al ver a los aviones argentinos. “Todavía no me conocen y ya me tienen miedo”, le dijo Ricardo a un mecánico luego de la misión.

“Cada vez que salgo a volar me olvido de mí y me regalo a la Patria, les prometo que las voy a llevar a las dos en mi buzo de vuelo. Ojalá Dios me premie con volver a verlas, ya no puedo escribir más porque me ablando cuando lo hago.” El texto es un fragmento de la carta que el teniente Ricardo Volponi, uno de los tantos héroes de Malvinas, escribió a su esposa dos días antes de morir en una misión de guerra, a bordo de un avión Mirage.

Los pilotos argentinos sabían de antemano que partían con desventaja, ya que los aviones Mirage tiene mucho menor autonomía de vuelo que los Harrier británicos a los que en cada misión enfrentaban. Además los argentinos no tenían equipos de supervivencia; en caso de caer al mar no había helicópteros de rescate. A pesar de esos factores, el papel de la Fuerza Aérea en el conflicto es reconocido internacionalmente como de gran profesionalismo y entrega.


“Era un piloto extraordinario, además de ser muy buen mozo -repite María Inés-.Viví una situación extrema, ya que perdí a mi esposo y me quedé sola con mis hijos, pero Dios me dio la fuerza para seguir adelante. Además encontré muy buena gente que siempre estuvo conmigo para que no aflojara nunca”.

Descansa en Maipú

Los restos del teniente Volponi fueron enterrados en la provincia de Mendoza por solicitud de su mujer. A las manos de Marita llegó un féretro con una caja de balas y parte de un fémur. Recién en 1998 un kelper encontró restos óseos que según se supo eran los pies que pertenecían al aviador y que permanecen en Malvinas.
El nombre de Ricardo Volponi lo llevan hoy el aeródromo de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires; en Mendoza un pasaje, una plaza y una escuela en Luzuriaga, reconocimiento en homenaje a la valentía del aviador.

“Ojalá en las nuevas generaciones haya muchos Volponi”, dijo hace algunos años Napoleón Martínez, jefe de Ricardo en Malvinas.


Hace dos años el teniente Volponi tuvo el mayor de sus reconocimientos, en Tres Arroyos, localidad bonaerense que vio nacer al piloto. Allí se construyó un monumento con un viejo Mirage donado por la Fuerza Aérea. Todo el pueblo concurrió al acto. “Fui con mis hijos, fue verdaderamente maravilloso, había chicos de todos los colegios de la zona y me encontré con compañeros de Ricardo que no veía desde la época de la guerra”, recuerda Marita.

Hoy María Inés habla orgullosa de su marido. En la habitación de su hijo, a quién también bautizó Ricardo, las fotos de su padre, al que nunca llegó a conocer, forman el centro de la escena. “Conocer a Ricardo y a sus compañeros que dejaron la vida en Malvinas fue lo mejor que me paso”, finaliza Marita.

Fuentes
Fuerza Aérea Argentina
http://losandes.com.ar/ 

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